
Lunes 21 Noviembre 2011
Rafael Olmos fue el primer director de Juniors Escola d’Animadors. Con motivo de la celebración del 25 aniversario de JEA se confiesa y cuenta cómo fueron sus años como director y los inicios de la escuela.
P. ¿Para qué nace Juniors Escola d’Animadors?
R. La JEA nace con vocación de servicio a los jóvenes educadores y monitores que quieren dar una respuesta comprometida a su fe y a su vocación por la infancia y la adolescencia. Necesitan dar un paso más en su formación cristiana y en su preparación técnica para mejorar en la tarea que asumen en sus parroquias. Recuerdo un buen día en el que, Vicente Pascual, entonces presidente diocesano del Junior me propone comenzar un proyecto nuevo en el Junior, una Escuela de Animadores propia. Y, sin pensármelo, lo acepto. He sido siempre un amante de la frontera.
P. ¿Cómo se preparó el inicio?
R. Antes de iniciar la tarea, Vicente Pascual y yo nos marchamos en verano a Barcelona, a un encuentro de Escuelas de Animación y Tiempo Libre cristianas. Llegamos desde Cataluña, País Vasco, Mallorca, Zaragoz, Valencia… Francia era referente en aquel momento en el mundo del ocio y tiempo libre. Allí descubrimos que nos quedaba mucho por hacer, pero que teníamos la ilusión necesaria y el apoyo que nos prestaría esta Asociación.
P. ¿Cuáles fueron los primeros pasos?
R. Recuerdo que en uno de los encuentros Junior, aprovechamos para reunir a los educadores con formación académica apropiada, según la normativa legal, que se ofrecieron como voluntarios y organizarnos según las materias a impartir. También se empezaron a diseñar los materiales de los cursos. Guardo en la memoria todavía la imagen de un grupo de jóvenes reunidos alrededor de una larga mesa, toda llena de posibles materiales y preguntándonos qué sería eso de la educación en el medio ambiente. Fueron tiempos de dudas de cómo había de trabajar la JEA: cursos centralizados, cursos a la carta para las vicarías que lo solicitaran, ubicación de los cursos, organización de las fases (alfa, beta...), materiales de formación y su diseño...
P. ¿Cómo fue el primer intensivo?
R. El primer curso intensivo lo realizamos en Buñol, en el actual colegio diocesano Sagrada Familia-Atalaya durante la Semana Santa. La matrícula fue alrededor de 40 personas y todos eran educadores con experiencia y recorrido dentro de Juniors, M.D. El ambiente era como estar de campamento con un grupo de amigos en total sintonía. Trabajo, diversión compartir experiencias, cantar, hacer deporte, excursión al Tourche, juego nocturno por el cercano Castillo de Buñol adornado con sus esculturas vanguardistas, etc. Tuvimos que superar la crítica de los párrocos de que vaciábamos de jóvenes la iglesia para la celebración del triduo pascual. Y un problema añadido, tuvimos que buscar un sacerdote libre en esas fechas tan señaladas para celebrarlo en Buñol. Encontramos un sacerdote para las celebraciones y una joven monja, asistente al curso, planteó una celebración de Pascua joven que todavía hoy recuerdo especialmente.
P. ¿Qué destaca de su estancia al frente de JEA?
R. El recuerdo que guardo JEA es de efervescencia dentro y fuera de la Iglesia, muchas ganas de trabajar, de avanzar, de servir a todos los jóvenes del Junior en su camino de compromiso para con la infancia y adolescencia de su barrio o pueblo, de su parroquia. La ilusión de crear un espacio de intercambio de experiencias que abriera horizontes a los nuevos educadores, de consolidar un estilo de trabajo junior, de armonizar educación en la fe-animación-tiempo libre.Creo que cuando una persona quiere dedicarse a la realización de alguna tarea debe preguntarse antes si tiene voluntad -necesaria, pero no suficiente-, aptitudes personales y formación necesaria para desempeñarla adecuadamente. Juniors, M.D. necesita educadores con estos tres requisitos básicos para llevar adelante su proyecto educativo. JEA es referente para esa formación específica.
P. Un consejo para el futuro.
R La educación en nuestra sociedad está en fase de reajuste y Juniors, MD y JEA han de permanecer atentos a los cambios que se vienen y que pueden repercutir en la formación y titulación de animadores y monitores juveniles y dar respuesta a ellos.
En palabras de Rafael Olmos: “Hace 25 años se determinó valientemente –casi con osadía- aprovechar la oportunidad que la ley nos brindaba. Hoy estamos celebrando con alegría aquella decisión.Y ciertamente, el Junior une”.