
El Movimiento Diocesano Juniors tiene como única finalidad la evangelización. Es decir, el proceso por el que la Iglesia, movida por el Espíritu Santo, anuncia y difunde el Evangelio en todo el mundo. Así pues, la Iglesia, todos los que formamos parte de ella, “existe para evangelizar” (EN 14), y Juniors como parte de la Iglesia desarrolla este ámbito en todos sus miembros.
Esta tarea educativa se desarrolla bajo un Proyecto Educativo Juniors que parte de las experiencias vividas de los miembros para posteriormente poder reflexionar y mejorar o madurar. A continuación se exponen, en diferentes puntos, cuál es la tarea del Movimiento Diocesano Juniors.
Juniors Movimiento Diocesano se inserta dentro de la Iglesia para dar respuesta a la necesidad diocesana de evangelización en la post-comunión. Así, como parte de la Iglesia, se siente comprometido a “llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad“
Dicha evangelización es entendida como un proceso donde la Iglesia, "movida por el Espíritu, anuncia y difunde el Evangelio" y a través de su testimonio, inicia y educa en la fe a sus miembros.

A partir de este proceso, la Iglesia envía a todos sus miembros a anunciar el Evangelio, y los laicos son llamados a participar de esta misión, por medio del Espíritu Santo y a través de los sacramentos de la iniciación cristiana.
Esta tarea evangelizadora propia de la Iglesia la recoge Juniors Movimiento Diocesano, como movimiento eclesial y se hace realidad al celebrar la fe y participar de la transformación de la sociedad, dando testimonio de la llamada y compromiso.
La finalidad del movimiento es, por tanto, la EVANGELIZACIÓN DE NIÑOS, ADOLESCENTES Y JÓVENES.
Esta labor evangelizadora se realiza en distintos momentos. Fundamentalmente es acción catequético-iniciatoria, pues capacita a los niños, adolescentes y jóvenes para que se integren plenamente en la comunidad parroquial.
Pero también realiza acciones misioneras, cuando anuncia el evangelio a niños, adolescentes y jóvenes que nunca han oído hablar de él, que deben también asumir su tarea evangelizadora, presencia y testimonio de Jesús, en su ámbito de influencia (familia, colegio, amigos,…). Y a su vez acciones pastorales, pues la vocación de los educadores es fruto de su compromiso cristiano maduro, dentro de su comunidad parroquial.
Son miembros del movimiento los niños, adolescentes y jóvenes, que optan por la identidad de Juniors M.D., junto con los consiliarios y las familias, que los acompañan en su proceso de crecimiento personal.
Cada uno de estos miembros, sobre todo los que se encuentran siguiendo un proceso de iniciación cristiana (los niños, adolescentes y jóvenes), tiene unas necesidades concretas, motivadas por su momento evolutivo o por sus carencias de formación y atención, que nos llevan a hacer una especial opción por ellos.
Así mismo, cada miembro desarrolla una evolución muy concreta, que se complementa con la de los otros, para llevar a cabo la finalidad del movimiento.
La opción por la educación desde la fe que hace Juniors M.D. no surge de la improvisación, sino que, puesto que pretende una finalidad precisa, la evangelización, tiene un proyecto claro y estructurado que adapta los objetivos y los contenidos a las diferentes edades de los niños, adolescentes y jóvenes que se encuentran en sus centros.
Un proyecto educativo es un instrumento de planificación que recoge aquellas ideas asumidas por todos los miembros de la comunidad educativa a cerca de sus señas de identidad. El proyecto concreta las intenciones, los propósitos o finalidades educativas, y sirve para dar sentido y orientación a las actividades, puesto que establece los objetivos y contenidos.
Su función básica es la de proporcionar un marco global de referencia que permita la actuación coordinada y eficaz de los agentes educativos y en definitiva de todos los miembros de la comunidad educativa.
Para ser verdaderos testigos de Cristo en el entorno y transmitir a niños, adolescentes y jóvenes el compromiso que ellos también poseen por ser miembros de la Iglesia, este camino formativo ha de adaptar los contenidos y objetivos de cada etapa y tiempo a los diferentes momentos del desarrollo de la persona. Es decir, ha de estar en consonancia con las características evolutivas y las necesidades que cada uno de ellos tiene.
También deberá tener en cuenta las capacidades principales de la persona, como son: afectividad, relaciones interpersonales y con la sociedad, experiencias de fe, conocimientos…, para que sea un desarrollo integral.
A partir de estos condicionantes y del análisis de la realidad se ha desarrollado un proyecto educativo que abarca desde los nueve años (edad en la que normalmente los niños celebran el sacramento de la Eucaristía en nuestra Diócesis) hasta finalizar la etapa de juventud (momento en que superada la etapa de formación en juniors los jóvenes reafirman sus compromisos y responsabilidades como cristianos adultos).
A través del proyecto educativo intentaremos alcanzar nuestra finalidad evangelizadora. El objetivo general del Proyecto Educativo es por tanto:
POSIBILITAR QUE EL NIÑO, ADOLESCENTE Y JOVEN SIGA UN PROCESO DE MADURACIÓN ABARCANDO TODAS LAS DIMENSIONES DE LA FE
Para llevar a cabo este objetivo se elaboran programaciones anuales para cada una de las edades, concretándolo en objetivos más específicos que hacen referencia a cada una de las dimensiones cristianas.
Si quieres conocer más a fondo el Proyecto Educativo Juniors puedes descargártelo aquí.
Estructura del Proyecto Educativo Juniors | Itinerarios Educativos | La importancia del grupo
La estructura del Proyecto Educativo, recoge tres grandes etapas: Infancia, Adolescencia y Juventud, que corresponden a tres momentos del desarrollo humano.
El proyecto, para facilitar la intervención educativa, se estructura en Tiempos; que hacen referencia a las distintas fases o momentos por los que pasa el juniors a lo largo de su permanencia en el Movimiento, y coincide con los distintos grados de crecimiento en la fe.
Los nombres de los Tiempos reflejan la característica que más se destaca de su momento de madurez, como juniors y como cristiano: Pacto, Identidad, Experiencia, Estilo de Vida y Compromiso.
Cada Tiempo tiene su idea general. Será un lema que tendrá la función de ser el hilo conductor que acompañará y dará unidad a todo el Tiempo.
Cada uno de estos Tiempos se divide en años o niveles que corresponden a un curso.
Cada nivel tiene un objetivo general para todo el curso, unos objetivos específicos que marcan los seis itinerarios y los propios de Identidad Juniors. Todos ellos son las metas educativas que orientarán la intervención a lo largo del nivel.
| ETAPAS | INFANCIA | ADOLESCENCIA | JUVENTUD | ||
| TIEMPOS | PACTO | IDENTIDAD | EXPERIENCIA | ESTILO DE VIDA | COMPROMISO |
| NIVELES | I | I - II | I - II | I - IV | I-VII |
| EDADES | 9/10 | 10/12 | 12/14 | 14/18 | + de 18 |
Toda acción evangelizadora debe cubrir las dimensiones en las que se puede dividir el proceso de crecimiento y maduración cristiana:
Estas dimensiones en Juniors M.D. se desarrollan en forma de itinerarios. Un itinerario hace referencia a “una ruta, con dirección y características concretas, que se sigue para llegar a un lugar”.
Cada itinerario tiene un objetivo, es decir, pretende desarrollar una de las dimensiones: pretende que el niño, adolescente y joven crezca y madure en un aspecto de su ser cristiano.
A lo largo de todo el proceso formativo los miembros del Movimiento deben alcanzar cada uno de estos objetivos, para llegar de esta manera a madurar su fe.
No son seis momentos para recorrer separadamente, ni son seis fases para actuar una después de otra, sino que se complementan unos a otros y contribuyen a una formación gradual (creciendo según las necesidades de cada edad) y global (todos los aspectos están presentes en cada edad).
Estos itinerarios se estructuran en objetivos y contenidos que se adaptan a las etapas del desarrollo evolutivo y a los tiempos y niveles en los que se divide la propuesta formativa.
En las programaciones se tiene en cuenta el desarrollo general de cada itinerario. En una actividad se pueden desarrollar varias dimensiones, y por lo tanto varios itinerarios.
| ITINERARIOS | OBJETIVO |
|---|---|
| EDUCATIVO EN LA FE | Ayudar a dar razón de su propia fe |
| COMUNITARIO ECLESIAL | Acercar a la dimensión comunitaria de la fe |
| LITÚRGICO SACRAMENTAL | Mostrar el sentido de cada uno de los sacramentos |
| DE ORACIÓN | Motivar la relación y comunión con el Señor |
| TESTIMONIO | Potenciar la necesidad de realizar un compromiso activo con la Iglesia. |
| SER PERSONA | Capacitar para comprender y orientar la propia vida |
El Equipo Juniors es una pieza fundamental en el proceso formativo del Movimiento.
“El grupo tiene una función importante en los procesos de desarrollo de la persona. (...)En los pequeños porque favorece una buena socialización; en los jóvenes el grupo es casi una necesidad vital en la formación de su personalidad; y en los adultos promueve un estilo de diálogo, de cooperación y de corresponsabilidad cristiana”
La estructura del Proyecto Educativo se basa en la vida en equipo y las experiencias que en él surgen. En cada momento del desarrollo, en cada etapa del Proyecto Educativo el equipo tendrá unas necesidades y unas características concretas, y las vivencias y aprendizajes que en ellas se adquieren serán diferentes.
El niño comienza su andadura en el Movimiento desde el Equipo, donde entra en contacto con la parroquia, la Iglesia, y donde se dan las primeras experiencias importantes de la amistad, el compartir, el conocimiento propio, la relación con Dios... A partir de una síntesis de fe se asientan los valores, actitudes y compromisos que marcarán su crecimiento y su proceso formativo.
En la adolescencia el Equipo va a facilitar el crecimiento y la apertura a su entorno. Sus transformaciones y cambios vividos en grupo le descubrirán su lugar en el mundo y la manera de participar en él, y a optar por un estilo de vida.
De esta manera el juniors que sigue este proceso educativo llegará a la Etapa de Juventud como un laico comprometido que se siente llamado a ser testigo de Cristo en el mundo.