24 junio 2012

JUAN BAUTISTA: EL DEDO DE DIOS

Lc 1, 57-66 (Solemnidad de la Natividad de San Juan el Bautista)

/uploads/images/reflexion/san_juan_bautista_jordan.jpg

Uno de los hándicap existentes para el encuentro cara a cara, entre Dios y el hombre de hoy, son las innumerables barreras que se levantan ante nosotros: sociológicas, ambientales, económicas, culturales, o ideológicas: condicionan muchísimo a la hora de ejercer la libertad religiosa  en la actualidad.

            San Juan  Bautista es un “rompe-muros”. Nos hace tomar conciencia de nuestras propias fragilidades. De aquello que nos separa o distancia del Señor.  Acercarse a este personaje es arriesgarnos a sentirnos provocados por su estilo de vida. Es abrir los ojos hacia el futuro marcado por Dios y desde Dios.

-“Convertíos” era la palabra preferida y profética del precursor. ¿De qué? ¿Por qué? ¿Hacia quién? Son las respuestas de la coyuntura que nos rodea.

-Regresar de una vida fácil y cómoda. Su desierto, para nosotros, es una interpelación muy seria a retirarnos de vez en cuando a esos espacios de silencio y de reflexión donde pueda hablarnos con todas las consecuencias Dios.

-Retornar del desencuentro con Jesús. Pensamos que ya lo tenemos. Que, nuestra fe, ya está totalmente resuelta con unas prácticas más o menos piadosas. Pero ¿hemos abrazado a Cristo con todas las consecuencias?

-Escaparnos de la grandeza. Juan llevó una vida austera y sencilla. Su forma de vida contrastaba, y denunciaba, aquellas otras que estaban montadas sobre la riqueza o la simple apariencia.

            San Juan Bautista es el último gran profeta del Antiguo Testamento. Aquel que, con valentía y comprometiendo su propia sangre, apuntó con su dedo, con sus sentimientos, obras y con su Palabra al Salvador.

¿Somos nosotros testimonio vivo y real del Señor? ¿Lo señalamos con el índice de nuestra vida cristiana?

Cuando se nos exige dar razón de Él, ¿lo  damos a conocer o nos refugiamos tras la cortina de la vergüenza o timidez? ¿Somos camino o laberinto para que otras personas puedan llegar a la comprensión y encuentro de Jesús?

            La Nueva Evangelización no depende tanto de lo que la Iglesia a nivel institucional proyecte, piense, haga, diga o plantee sino de los cristianos de a pie (especialmente las familias), que demuestren una actitud valiente, constante y decidida para trasmitir la fe.

Hoy, muchos padres, han dejado de señalar con su dedo al cielo. Nos encontramos con hijos que viven perdidos en el desierto de la incredulidad. No porque ellos lo hayan elegido sino porque nadie les ha hablado de Aquel que es Hijo de Dios, nació en Belén, murió en Jerusalén y al resucitar nos dio vida nueva.

Hoy, muchos religiosos y sacerdotes, tenemos miedo a predicar la austeridad, el evangelio sin remiendos, la autenticidad de la Iglesia, el vigor del Evangelio ante una sociedad caprichosa y decadente

Hoy, muchos medios católicos, dejan de ser referencia y altavoz de los valores evangélicos y los silencian por temor a perder clientela o por ser tachados de confesionales.

Por ello mismo, San Juan Bautista, nos espabila y nos pone en el lugar que nos corresponde: ¡CONVERTÍOS! Adentrémonos por el camino de Jesucristo. Que nadie nos aparte de Él. Y en las pequeñas cosas, sembrando de nuevo el Evangelio, podemos ser más grandes que el mismo Juan. Y no lo digo yo…lo dice el mismo Jesucristo.

 

 

QUE YO, SEÑOR, TAMBIÉN TE ANUNCIE

Por mis senderos y mis propias calles

llevando a los que me rodean a tu CAMINO

y te conozcan y te amen

al igual que yo lo hago contigo.

Que en medio de tantos desiertos

de los que te buscan y no te encuentran

de los que andan perdidos y no quieren dar contigo

de los que te conocieron y te olvidaron

nunca me eche atrás, oh Señor,

y siga siendo heraldo de tu Evangelio

pregonero de tus gracias y de tu presencia

altavoz de tus verdades grandes y ciertas

QUE YO, SEÑOR, TAMBIÉN TE ANUNCIE

Con mis palabras, pero sobre todo, con mi vida

Con mi alegría, pero ante todo, con mi corazón

Con mi fuerza, pero siempre, con tu Espíritu

Con mi convencimiento, pero con tu auxilio

QUE YO, SEÑOR, TAMBIÉN TE ANUNCIE

Que sea profeta en este mundo incierto

en el que sobra la palabrería

y echamos en falta palabras de amor y de consuelo

Que sea un pequeño profeta, oh Señor,

y, como Juan Bautista, comunique tu llegada

que, hoy y aquí, sigues vivo entre nosotros

empujando y sosteniendo a tu Iglesia

alimentando las esperanzas de tu pueblo

dando testimonio de que, Tú, eres el Hijo de Dios.

Tú, Cordero de Dios,  que vienes a salvarnos

bendícenos con tu mano siempre abierta

y que, lejos de fatigarnos,

nos des la fuerza del Espíritu Santo

para seguir siendo voces de tu Reino.

Amén.


Enviar un comentario

Su email no será publicado
Eliminar la respuesta

Leo y acepto las condiciones
Conforme a la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico, y a la vigente Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos que sus datos serán incluidos en un fichero automatizado denominado “contacto” del que es titular JUNIORS MOVIMENT DIOCESÀ, con el fin de ser utilizados para gestionar su solicitud de información así como el resto de finalidades descritas en la Política de Privacidad de esta web que usted debe leer y aceptar antes de enviar este correo. Si no nos manifiesta lo contrario entendemos que Usted consiente el tratamiento indicado. Puede ejercitar sus derechos de acceso, cancelación, rectificación y oposición, mediante escrito dirigido a JUNIORS MOVIMENT DIOCESÀ c/ MÚSICO HIPÓLITO MARTÍNEZ, 10 BJ -46020- VALENCIA, junto a una fotocopia del DNI.

Haz el primer comentario!