D. Olbier Hernández, Delegado Episcopal de Migraciones: “Toda persona siempre es una riqueza, no una amenaza”
El sacerdote participó el 11 de febrero en una sesión de ‘Espais Socials’ de Juniors M.D. en la que se habló sobre la acogida de personas extranjeras
“Las declaraciones de la Conferencia Episcopal son claras: esto es una buena iniciativa. Esto es algo que devuelve la dignidad a tantas personas”, asegura
En su opinión, “el cristiano está comprometido, sí o sí, a mirar a todo hombre como un hermano. En casa hay sitio para un hermano más”
El pasado miércoles 11 de febrero, Juniors M.D., a través de la Secretaría Diocesana de Acción Social y Caritativa, celebró un nuevo encuentro enmarcado en el programa ‘Espais Socials’, con el que el Movimiento plantea temas de actualidad para reflexionar sobre ellos desde la perspectiva cristiana. Durante la sesión, ofrecida en directo a través de Youtube, el Delegado Episcopal de Migraciones, D. Olbier Hernández, contestó a las numerosas preguntas planteadas por sus asistentes.
Sobre la anunciada regularización masiva de inmigrantes anunciada recientemente por el Gobierno, que será la octava realizada en España, recordó que la postura de la Conferencia Episcopal “es clara”. “Es una buena iniciativa. Es algo que devuelve la dignidad a tantas personas (…) Lo que tenemos que tener claro los cristianos es que la persona es lo que está en el centro, más allá de los intereses políticos”, señaló.
En este sentido, considera que “no hay nada más importante que la persona humana, hombre o mujer, y que la persona humana es sujeto de derechos y también de responsabilidades. (…) Toda persona siempre es una riqueza, no es una amenaza. Depende de la manera en que la miremos. Pero el cristiano está comprometido, sí o sí, a mirar en todo hombre a un hermano. En casa hay sitio para un hermano más”.
Sin embargo, reconoce que estos procesos de regularización “son buenos cuando se hacen, pero deberían estar precedidos de una política migratoria global. Y aquí es donde nos podemos perder. Una regularización es una herramienta puntual que se utiliza pero que no soluciona la crisis migratoria global”. Lo que en su opinión ayudaría a encauzar el problema es “la defensa de las fronteras, la entrada a los países legalmente, el seguimiento de las personas que entran, dónde están, qué hacen, de qué situación huyen o vienen y hacer valer el derecho internacional en esos países de donde estas personas huyen”.
En definitiva, “esto pasa por cambiar el sistema político y social que nos hemos dado, el que tenemos hoy en España. Y hay que cambiarlo, pero también ayudar a que cambien los sistemas sociales en otras partes del mundo, porque no somos indiferentes a lo que pasa allí”.
“Fue una conversación muy interesante porque, como jóvenes cristianos y Educadores, es importante conocer la dimensión más social de nuestra fe y ser consciente de que se nos invita a acoger a todo el mundo que acude a nuestras parroquias”, comenta el Vicepresidente Diocesano de Acción Social, Marcos Moner.
Las parroquias, lugar de acogida
¿Cómo podemos abordar el fenómeno de la inmigración en nuestras parroquias y nuestros Centros? “La mirada tiene que ser transformadora”, sostiene D. Olbier. “Yo tengo que evangelizar también para esa gente. No puedo seguir con un modelo pensando que la Iglesia la forman la madre, el padre, la abuelita y el perro. Esa Iglesia desapareció ya. La Iglesia es mucho más plural y hay gente que se siente fuera de la mirada de la Iglesia. Mientras más amplia sea nuestra mirada más evangelizadores seremos y más vamos a poder dinamizar la vida de nuestras parroquias”, argumenta.
Y en esa estrategia incluye también a Juniors M.D. “¿Cuántos niños extranjeros hay? ¿Cuántas familias extranjeras hay? Hay que acercarse a ellas intentando descubrir qué cosas buenas traen de su experiencia vital que nos pueden aportar una riqueza para la vida social y eclesial. La mirada es importantísima. (…) La mirada es importante porque la mirada nos compromete”, afirma rotundo. Para hacer efectiva esa acogida, aboga por que los jóvenes se impliquen en la vida de las parroquias, porque “siendo testimonio de colaboración y de implicación en la parroquia atraen necesariamente a los niños y a los jóvenes”.
“Recogemos el guante lanzado por D. Olbier para que los jóvenes participemos más, algo que intentamos promover en estos ‘Espais’ alrededor de cuestiones más sociales que nos sirven a los cristianos para dar nuestro testimonio”, cuenta Marcos Moner.
El testimonio, fundamental
El Delegado Episcopal de Migraciones dio la receta para convencer a los cristianos reacios a esta acogida: “el testimonio”. “Allí donde vean a Juniors, a Cáritas, a las cofradías implicadas en la acogida, en la protección, en la promoción de las personas migrantes, esto convencerá. El testimonio de la Iglesia solo se ve a través de la realidad que uno comparte”, transmitió, sin olvidar que “la Iglesia lo que no puede hacer nunca es entrar en confrontación”.
La charla completa, coordinada por el Vicepresidente Diocesano de Acción Social, Marcos Moner, está disponible para su visualización en el canal oficial de Juniors M.D. en Youtube. En ella, el sacerdote habla también de cómo se realiza la primera acogida por parte de instituciones relacionadas con la Iglesia y de la gestión de fenómeno migratorio por parte del Gobierno de Estados Unidos.
“Atender a estas realidades también es amar al prójimo”
A Moisés Vélez, del Centro Juniors San Bartolomé de Valencia (Zona Ruzafa), le “movió por completo” la sesión. “Me impresionó esa idea de que debe existir el derecho a emigrar, pero también el derecho a no tener que hacerlo, a vivir en paz en la propia tierra”, comenta. Por su parte, Luis Subiela, del Centro Juniors Foc Verd de Burjassot (Zona Mestral), resalta que se trata de “un tema súper necesario y, además, súper complejo”.
Asimismo, afirma que le gustó “mucho conocer la figura del Delegado Diocesano” y que le “hubiera encantado poder profundizar más en el tema”. “Atender a estas realidades”, resume Eva, del Centro Juniors La Asunción de Benimaclet (Zona Voramar), “también es amar al prójimo y es nuestra responsabilidad seguir el camino que Él nos marca”.










